Me he decidido por este caso porque aunque está claro que existe acoso y hay conductas de rechazo hacia un compañero, la víctima activa no parece demostrar la verdadera situación, quizás porque se encuentre ya en unos niveles altos de aislamiento y tenga miedo a contarlo.
ANÁLISIS DEL CASO
Nos encontramos en un aula de 31 alumnos cuya edad media es de 15 años, probablemente de 3º de la ESO. Entre ellos, el 45% está formado por chicas, lo que se concluye que más de la mitad de la clase son chicos, aspecto a tener en cuenta ya que el acoso (agresiones) suele darse con más frecuencia en el género masculino.
Los datos obtenidos de la Socioescuela nos revelan que casi la gran mayoría de la clase se siente bien en el grupo aula, que tienen bastantes amigos. Por otro lado, consideran que hay algunos conflictos y que es un poco difícil dar la clase con normalidad.
Observamos además, que hay 5 compañeros que son prosociales, que pueden ayudar a mejorar el clima del aula y se muestran dispuestos a ello, siendo el alumno 30 el que recibe mayor número de votos (13).
Por último, solo tres alumnos han manifestado que el alumno número 3 recibe acoso. Consideran que solo tiene un amigo en el aula, que esta situación no la lleva muy bien. Lo describen como una persona algo tímida, que es bastante diferente al resto, que discute bastante, es un poco nervioso y no sabe defenderse bien. No le gusta llamar la atención. También, estos tres testigos, afirman que pocas veces le maltratan físicamente o le insultan, y que algunas veces le molestan por vía telemática y sufre aislamiento.
En el sociograma podemos comprobar que el alumno 3 recibe hasta 11 rechazos de compañeros para compartir mesa, y efectivamente, solo muestra una elección recíproca en juntarse con otro compañero, el número 22 que además es un alumno prosocial.
Debemos destacar también, la situación del alumno número 6, pues cuenta hasta con 14 rechazos de compañeros (casi la mitad de la clase) y solo dos elecciones recíprocas en juntarse. Y la alumna número 7 con 12 rechazos, superando así a la situación del alumno número 3 del que se describe en el caso propuesto.
Probablemente, los alumnos 6 y 7 sufran acoso por el número alto de rechazos que reciben de sus compañeros. Personalmente, sería también de mucha importancia y valor un informe de estos tres alumnos afectados para conocer la situación verdadera en que se encuentran y así ayudarlos teniendo mayor conocimiento sobre ello.
Una vez descrita la situación en la que nos encontramos procedemos a la INTERVENCIÓN.
Toda esta situación hace necesario activar el protocolo contra el acoso escolar. El primer paso sería, sin duda alguna, informar a todas las partes afectadas (familias de la víctima activa y acosador, equipo docente). Una vez que todos los implicados son conocedores de la situación se implantarían unas estrategias y medidas coherentes que tendrán que llevar a cabo de manera conjunta para que su eficacia sea completa. Además, se recordarán las normas generales de convivencia del centro para que en el caso de que volviera a ocurrir otro suceso similar sepan qué consecuencias tiene.
El tutor de la clase dedicará varias sesiones a la semana al trabajo de valores (empatía, respeto, solidaridad, ofrecimiento de ayuda y socorro...) mediante actividades como el visionado de cortos relacionados con conflictos en la convivencia. Los alumnos expresarán sus opiniones, cómo creen que se sentirán cada una de las partes afectadas, crees que es merecido el trato que recibe la víctima.
Se pueden dar soluciones al conflicto realizando diferentes agrupaciones en el aula mediante una lluvia de ideas... Otra de las formas que permitirían comprender esta situación, sería experimentarlo durante un periodo breve de tiempo, en un momento del patio por ejemplo, representar la situación de que un alumno de la clase (que no sea el alumno 3) reciba rechazo y aislamiento por parte de todos sus compañeros, sería recomendable que fuera el acosador, para que al volver al aula pudiera comprender las sensaciones, sentimientos y estados emocionales que eso le causa y adoptar las medidas necesarias para que no volviera a ocurrir. Puede parecer una decisión extrema pero también muy positiva al poder empatizar con el alumno al que acosa y estrechar así nuevos lazos de amistad.
Desarrollaremos actividades de ayuda entre iguales como por ejemplo, formar parejas con el grupo aula en la que una de ellas llevará una venda en los ojos. La otra persona deberá guiarla y ayudarla a orientarse por los distintos espacios del centro, por ejemplo ir al comedor, al gimnasio... se trabajará la confianza que debe depositar en la pareja y la unión. Esto contribuirá a generar un clima más cálido en clase.
Muchas veces, los adolescentes, me atrevo a opinar, parece que pueden hacer lo que desean sin recibir castigo o penalización alguna. Deben saber y aceptar la responsabilidad de sus actos.
Además, el tutor intentará acercarse al alumno 3 para conocer mejor su situación, cómo se siente, qué es lo que más le afecta... le proporcionará un sentimiento de seguridad, que sepa que puede contar con su ayuda en cualquier momento. Le dejará claro su apoyo incondicional.
Aprovecharemos también, para hablar con los alumnos prosociales de la clase. Curiosamente uno de ellos, es el único compañero que tiene el alumno 3. Procuraremos sentarle cerca de éste y de los alumnos que están dispuestos a ayudarle y mejorar la situación, ya no se encontrará solo y eso le proporcionará mayor seguridad, autoestima y hacerse valer. Aspecto que dificultará al acosado puesto que ya no se enfrenta a un alumno sino a un grupo.
Por otra parte, también es fundamental la reunión con el acosador, que nos explique por qué actúa de esa manera, qué problemas tiene, si lo hace por diversión o porque no puede controlar sus impulsos y se aprovecha del alumno más débil y ganar así liderazgo. Conocer su situación familiar, si muestra signos de llamada de atención... Todo ello contribuirá a una mejor resolución del conflicto. Es importante destacar que debemos evitar "echarnos encima de él" como algo negativo, primero hay que conocer su situación para después juzgar.
Todos estos aspectos los iremos observando, registrando y evaluando en diarios de clase para comprobar si es efectivo el protocolo adoptado. Si observamos que persisten las mimas conductas, se volvería a reunir a todos los implicados para diseñar otras propuestas que mejoren esta situación y unos ítems diferentes que mejoren su efectividad, como la relación con tus padres, te sientes escuchado por ellos, te ofrecen la ayuda que necesitas... Sería positivo, proporcionar un informe a las partes afectadas (acosador y víctima activa) para comprender mejor sus formas de actuar.